La restauración de la cúpula del Pilar que sufrió un desprendimiento hace unos meses ya ha empezado a convertirse en realidad. Los trabajos comenzarán probablemente en febrero y tienen un plazo de ejecución de seis meses, por lo que a principios de septiembre próximo la cúpula tendría que lucir ya en toda su belleza original y avanzar también al espectador cómo se verán el resto de las que rodean a la Santa Capilla en 2040, cuando se celebre el bimilenario de la Venida de la Virgen a Zaragoza. El proyecto es el primer gran hito dentro de Pilar 2040 un plan para modernizar la basílica zaragozana de cara a la efeméride.
El deán del cabildo, Juan Sebastián Teruel, y el director general de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, firmaron el viernes 23 de enero de 2026 el convenio que hará posible la restauración. Las obras, que tienen un coste total de 600.000 euros, íntegramente aportados por la fundación, las realizarán las empresas Kalam y Tarma.
La primera de ellas se ha ocupado en los últimos meses de la restauración de las torres del Pilar, bajo la dirección del arquitecto Javier Ibargüen, que también va a supervisar todo lo que se haga en la basílica a partir de ahora.

Arquitectura y arte
Kalam se ocupara del apartado arquitectónico de la restauración. Cuando termine, será el turno de Tarma Restauración, una empresa andaluza (tiene sedes en Granada y Málaga) que acumula ya tres décadas de trabajo en el campo del patrimonio histórico pero que no había trabajado hasta ahora en el Pilar.
El ámbito geográfico de Tarma ha sido básicamente Andalucía (restauró el patio de los Leones de la Alhambra) aunque ha desarrollado proyectos en otras autonomías. En Aragón se ha ocupado de la limpieza y consolidación de las pinturas murales de la iglesia de la Inmaculada de Linares de Mora (Teruel) y ha colaborado en la redacción del plan director del castillo de Monzón (Huesca). Isaac González, restaurador de las catedrales zaragozanas, supervisará su trabajo en el Pilar.

El proyecto consiste en la rehabilitación integral de la cúpula Regina Patriarcharum (Reina de los patriarcas), pintada por Ramón Bayeu, incluyendo todos los elementos arquitectónicos, pictóricos y funcionales asociados, con el fin de garantizar su correcta conservación, estabilidad y lectura artística.
Cuatro son los ejes del proyecto, según anunció el canónigo José Antonio Calvo, arcipreste del Pilar: reparar arquitectónicamente cúpula y pechinas; montar un segundo andamio sobre el ya existente, para que los restauradores puedan intervenir directamente en la pintura; reparar cúpula y linterna; e instalar una nueva iluminación artística.
A la firma del convenio que hará posible la restauración asistieron también Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza; y Amado Franco, presidente de la Fundación Ibercaja.
«El Pilar es historia viva de todo un pueblo, el nuestro –subrayaba Carlos Escribano– y el plan Pilar 2040, que presentamos en octubre pasado para empezar a preparar el bimilenario de la llegada de la Virgen, quiere poner el acento en que la basílica es un legado espiritual único».
Amado Franco, por su parte, destacaba «que es la primera obra en colaboración en ese plan tan ambicioso del cabildo, y también el primer proyecto cultural importante que emprendemos por nuestro 150º aniversario. Uno de nuestros compromisos es contribuir a la conservación del patrimonio histórico».
Tres bocetos de la pintura de la cúpula, en forma de maqueta semiesférica, forman parte de la exposición Goya. Interludio que Fundación Ibercaja celebra actualmente en el Patio de la Infanta.
Una obra muy representativa de este artista
A la firma acudió el historiador del arte José Ignacio Calvo Ruata, especialista en la obra de los hermanos Bayeu (dedicó su tesis doctoral a la obra de Fray Manuel). Calvo Ruata glosó las características de la pintura, cuyo programa pictórico está inspirado en las letanías lauretanas, «Regina Patriarcharum».
«Es una obra muy representativa de este artista -dijo-. Ramón Bayeu vino a Zaragoza en abril de 1782 y estuvo trabajando en esta cúpula hasta el 28 de septiembre. Fue un pintor que siempre vivió a la sombra de su hermano Francisco, y tengo dudas de si este intervino en los bocetos de la obra».
Junto a la Virgen, el artista representó, entre otros, a san Romualdo, san Francisco, san Pascual Bailón o Santa Teresa.