Tal día como hoy hace 122 años se hizo oficial una declaración muy importante para la Basílica.

Tal día como hoy en el año 1904, el Pilar de Zaragoza fue declarado Monumento Nacional por orden del Ministerio de Instrucción Pública, lo que suponía que la basílica quedaba a partir de ese momento bajo la inspección de la entonces llamada Comisión de Monumentos de la Provincia y bajo la tutela del Estado. Lo que significaba que la responsabilidad de mantener el inmueble y sus elementos históricos en buen estado pasaba a ser, en gran parte, de estos organismos públicos. Además, la ley decía que nadie podía adoptar acerca del edificio medidas que afectaran a su integridad artística y arquitectónica.
Una época en la que la catedral poco tenía que ver con lo que observamos ahora, puesto que solo tenia construida una de sus torres, la de Santiago, y se estaba construyendo la segunda: la torre de Nuestra Señora del Pilar.
Declarada Monumento Nacional en plena construcción de la segunda torre
La construcción de esta segunda torre del lado de la plaza coincidió con la elevación de la catedral a título de Monumento Nacional. Un proyecto de torre que plantearon los arquitectos Ricardo Magdalena y Fernando de Yarza en 1891, pero cuyas obras no empezarían hasta 1903. Por tanto, cuando se declaró Monumento Nacional, las obras estaban inacabadas, ya que finalizaron en el año 1906.
En cuanto al artífice de solicitar en Madrid la declaración de Monumento Nacional fue el entonces arzobispo Juan Soldevilla, quien quería ganar la distinción y también conseguir que el Estado subvencionara más fácil y generosamente las obras que se estaban realizando. Y, en estas gestiones, el Cabildo colaboró estrechamente, ya que el arzobispo se desplazó varias veces a Madrid por el papeleo. Hasta que, por fin, el 5 de abril de 1904, la Real Academia de la Historia emite su dictamen favorable. El secretario, Cesáreo Fernández Duro, redactó un largo escrito que es todo un grandioso panegírico de los valores históricos del Pilar, subrayando de modo especial la vinculación del templo con los acontecimientos de los Sitios de la ciudad.
La academia votó a favor de la propuesta de Soldevilla a declarar Monumento Nacional al templo de Nuestra Señora del Pilar. Y, dos meses después, el 11 de junio, el Ministerio recibió el informe elaborado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, firmado por su secretario, Enrique Serrano Fatigati. Con este trámite completado, únicamente faltaba la aprobación definitiva, que llegó el 22 de junio de 1904 con la declaración oficial.
Y, el 30 de junio, tras la publicación de la noticia en La Gaceta, el arzobispo Juan Soldevilla le comunicó al Cabildo la buena noticia para celebrarla.
Heraldo de Aragón | Raquel Sánchez